Son tiempos difíciles para el mundo de la hostelería y el turismo. En un mes de septiembre en el que lo que más preocupa son los brotes y la vuelta a la normalidad, la movilidad queda en un segundo plano. Pero si eres de los afortunados que vive en Madrid y su caos y quieres una cena distinta, puedes disfrutar del sabor de la comida hindú en plena calle Ferraz.
Después de un paseo en una tarde calurosa madrileña y un atardecer en el templo de Debod (que por cierto está en obras) nos entró hambre de algo distinto. Y es que no hay nada más castizo que el sabor a curry.
Ahora hemos sumado un criterio más a la hora de elegir un restaurante: además de la comida, opiniones, precios…hemos sumado un nuevo filtro…»¿Me da confianza en cuanto a las medidas de seguridad contra el covid?»
Buscando restaurantes por la zona descubrimos el restaurante Undaal.
Comenzamos por una pakora de verduras (no todo va a ser pollo) que estaba deliciosa. La verdura con las especias adecuadas puede ser un festín de sabores.
Continuamos por un tandoori de pollo muy bueno. La combinación de especias estaba muy buena y el cocinado también…sabemos que el pollo puede ser un enemigo de lo jugoso pero en este caso estaba bueno y nada seco.
Y qué mejor forma de combinar este plato que con más pollo. Así que probamos el pollo tikka masala. Sí, una decisión arriesgada teniendo en cuenta el lugar.
El papel de la nata en un plato puede convertir a este en un plato jugoso o bien convertirlo en masa para ladrillos. En este caso la proporción de yogur, nata y especias fue acertada y el resultado fue un sabor suave pero con el curry y la leche de coco como protagonistas.
Algo sí que innovamos, en el caso del pollo estilo tikka masala era pechuga. Una parte del pollo muy recurrente pero que a veces se puede hacer bola si no se cocina adecuadamente. En este caso estaba muy jugosa.
Y para acompañar esta apología al pollo optamos por un pan de frutos secos y un arroz basmati. Combinación básica para la comida hindú y algo indispensable teniendo en cuenta que las salsas rocían bastantes platos.
Nada que decir del arroz, estaba bien. El pan estaba estupendo con un sabor intenso a pistacho y coco. Y como estaba tan rico, optamos por un enfoque etnocultural: mojamos el pan en la salsa tikka masala para unir las dos culturas.
En cuanto al sitio no está muy ambientado, tiene un estilo sencillo. No destaca en diseño pero sí destacamos el buen trato del personal y la relación calidad precio. No olvidemos la ubicación.